Metodología clara
Proceso de análisis de señales Regtech
Recogida y validación de fuentes fiables
Primero, recopilamos datos de reguladores, boletines oficiales, y bases de datos públicas. No dejamos cabos sueltos: las fuentes se validan manualmente antes de incorporarse al flujo automatizado. Así reducimos falsos positivos y evitamos basarnos en información de dudosa procedencia.
Incluimos fuentes europeas, españolas y sectoriales. Todo con trazabilidad para futuras auditorías.
Procesamiento automatizado con IA controlada
Después, los algoritmos de IA procesan el caudal de información para identificar patrones de adopción tecnológica y cambios normativos relevantes. Cada señal pasa por filtros de calidad que priorizan utilidad sobre volumen.
Modelos propios revisados cada mes. Ajustes inmediatos si detectamos desvíos.
Supervisión humana y control de calidad
Entrega de informes auditables
Finalmente, generamos informes con toda la trazabilidad: se documenta el origen, fecha y proceso de análisis de cada señal. Así puedes cuestionar cualquier dato y rastrear de dónde viene, quién lo revisó y cuándo se actualizó.
Informes listos para auditar. Incluyen fuente, fecha y responsables.
Evolución y mejoras del sistema
El método no nació perfecto. Evoluciona porque aprendemos de errores y escuchamos a los usuarios más escépticos.
Nacimiento del método híbrido IA + humano
Primeros experimentos con herramientas automáticas para filtrar documentos regulatorios. Aprendimos rápido que el exceso de datos solo entorpece y que la revisión humana es imprescindible. El objetivo: eliminar señales irrelevantes antes de molestar al usuario.
Primera validación cruzada y doble filtro
Tras varias iteraciones, creamos el primer sistema interno de validación: toda señal debía tener fuente y contexto antes de llegar al dashboard. Este control doble evitó varios errores costosos y mejoró la confianza del usuario escéptico.
Expansión de fuentes y enfoque trazable
Ampliamos el alcance a fuentes internacionales y optimizamos los algoritmos de clasificación, con revisiones mensuales para ajustar a normativas cambiantes. La trazabilidad se volvió prioridad máxima para auditoría y transparencia.